HoLaa gentte, espperoo que os lo paseiis suupper Biienn leyendoo esta HiisttoRiia! :)

sábado, 20 de noviembre de 2010

Capítulo 4: El castigo


Mis padres estaban empeñados en que no fuera al instituto pero la verdad es que quería ver a Red y nadie me lo iva a impedir, además hoy empezábamos con nuestro castigo y no podía faltar.

En la clase me aislé un poco de todo el mundo pero lo necesitaba... Necesitaba pensar un poco en mis cosas y aclararme de todo aquel lio. Todavía seguía asustada, y dándole vueltas a mi cabezita hueca, me di cuenta de que no tenía ni idea de que iva a decirle a Jason cuando fuera a verle, después del trabajo, y de que tampoco tenía ni idea de que haría cuando viese a Red.

Las clases se me pasaron volando, y mira que eso era raro en mi, auqnue podría ser porque no tenía ninguna intención de atender en ninguna de ellas. Y cuando quise darme cuenta, ya eran las 14:00.

Ahora me tocaba, o mejor dicho, nos tocaba, nuestra hora de castigo diário, y como de costumbre, yo estaba muy nerviosa.

Me dirigía hacia el aula de castigo(aun no sabía que íbamos ha hacer), y me encontré con Red(si, el guapo,musculoso,etcétera,etcétera...)

-¡Hola!-Le dije al verle, con la típica sonrisa de tonta que siempre se me ponía.

-Hola, Susan. ¿Qué tal todo? ¿Como se lo han tomado tus padres?

-¿eh? ¡Ah, lo del castigo!- le dije.

-Si, pero también por lo que pasó ayer por la noche, pasara lo que pasara...-Me dijo indiréctamente.

-Bueno... Pues... Esque, respecto a lo del castigo, aun no se lo he dicho a ninguno de los dos.-aunque tampoco creía que hiciera falta, ya que, no nos sobraban los problemas- Y a lo demás... bueno... no quiero hablar de eso.

-Bueno, no pasa nada- contestó con cara de arrepentimiento. -Pero, tus padres no creo que se enfadasen por un pequeño castigo, ¿verdad?

-No, no creo-Le respondí yo, mintiendo... Estaba claro que él no sabía como eran mis padres.

Sin decir nada más fuímos a el aula de castigo, al final del pasillo, donde nos esperaban, el director Stakermen y la imbécil de Diana.

Al entrar el director nos miró a Red y a mi fijamente a los ojos.

-¿Sabéis? Hay unos pequeños artilugios llamados relojes, de los que facilmente podríais hacer uso.

-¡Lo siento!-soltamos los dos a la vez.

No contestó, y acto seguido, salió por la puerta.

Los tres nos quedamos mirándonos fijamente, y como aquella situación de silencio no me gustaba nada, fui yo la primera en hablar:

-Diana, ¿Por qué eres asi conmigo?-Le dije, ya un poco enfadada.

-No lo sé, simplemente, no me caes bien.

No hizo falta decir nada más hasta que acabó aquella eterna hora infernal de castigo.

Y nisiquiera se dijo nada entonces. Los tres, nos fuimos cada uno a nuestra casa, sin decir palabra alguna.

Al montarme en mi bicicleta,(bueno, no era mía exactamente, le había pedido a Irma Watson, una chica no muy favorecida, -la verdad sea dicha-, de mi curso, que me la dejara los días de castigo para volver a mi casa), sentí que un frío ivernal me rodeaba, no sabía exactamente que era aquel escalofrio que impregnaba todo mi cuerpo, perlo la verdad, esque no me hacía sentirme nada bien; de hecho tuve que mirar un par de veces hacia atras, con cuidado de no caerme, sabiendo lo patosa que soy, pero no había nada extraño, debía de ser una sensación mía, pero era muy intensa, y escalofriante.

Al cabo de media hora llegué a casa, estaba tan cansada que ni siquiera quise comer, y me fui directamente a la cama a dormir un buen rato.

Pero al mirar mi contestador descubrí que tenía un mensaje de Mark, mi buen amigo, al que por cierto, no veia desde hace nose cuanto tiempo.

Hola Susan!, me lo estoy pasando super bien aqui, ¡Pero nadie me dijo que en Alemania hacía tanto friooo!! Bueno, el caso es que te hecho muchiíimo de menos y tenía ganas de hablar contigo, también tengo muchas ganas de volver a verte pronto. Te he comprado un par de regalitos que son una preciosidad, que pena que no puedas verlos hasta dentro de diez días más... El viaje se ha alargado un poco, pero asi cuando llegue, tendremos más ganas de vernos.

¡Hasta pronto preciosa! ¡Muchos besos!

P.D: Llámame cuando llegues a casa, ¡Parece que se te ha tragado la tierra!